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Que tal lleváis la operación desengrasante de primeros de año ¿?

Enero!! Es momento de montar una frutería y si puede ser cerca del gimnasio. Casi todo el mundo se marca sus objetivos a primero de año pero muy pocos son los que logran mantenerlos.

Voy a bajar de peso, dejaré de fumar, comeré más sano etc etc etc.

Un Lightman no es diferente a nosotros y también le gusta mentirse de vez en cuando, aquí os los presentamos en el vestuario del gimnasio, preparándose para poner firmes sus músculos de luz.

Seguramente en cuanto sufran las primeras agujetas abandonen rápidamente sus planes.

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Grandisima y divertida sesión que hicimos entre amigos, aprovechando la visita a Madrid de Tom Hill, nos juntamos con él y con varios artistas españoles, Mario Lechu, Alexandra Lunar y Luis Medina.
Estuvimos en un centro comercial abandonado haciendo varias fotografías y sobre todo charlando y pasándolo bien que es de lo que se trataba.

Este trabajo fue de esos que te lo imaginas nada mas ver la localización.
Solo tuvimos que hacer unas cuantas pruebas de iluminación del vestuario y luego trabajar en equipo para realizar estos 4 personajes de luz,

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2 de ellos están creados con la herramienta tape de http://www.herramientaslightpainting.com y los otros dos con 2 difusores pequeños del LightPaintingBrushes.

Una buena foto para el recuerdo. Esperamos repetir sesión y compañía 😉

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Esta fotografía no es una foto mas, es especial por la cantidad de recuerdos que me trae esta saga cinematográfica. Quien no ha visto alguna de las películas de Stars Wars a lo largo de su vida.

Gracias a mi hermano mayor el cual ni si quiera se acordará de esto, mi primera experiencia en el cine con 4 años fue ir a ver el Retorno del Jedi en 1984, no eran dibujos pero ya me fliparon la cantidad de personajes raros que descubrí y ese mundillo espacial que te dejaba con la boca abierta.
Seguro que muchos de vosotros también guardáis buenos recuerdos con estas películas, esta va por vosotros.

The Last Jedi.

Un proyecto junto a Alexandra Lunar de Moonlight y gracias a la colaboración de Cinesa ParqueSur y la ayuda de Bea e Iván, trabajadores del cine que nos estuvieron echando una mano con esta laboriosa fotografía.

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Olympus OMD EM5 Mark II – Zuiko 7-14mm

Live composite a 8s, ISO 200, F 5,6

Tiempo aproximado de la toma 40 minutos.

Herramientas utilizadas,
– Tape de herramientas Lightpainting y linternas Led Lenser –

Todo lo que veis exceptuando los logos esta creado con luz sin retoque fotográfico.
Para llegar a este resultado estuvimos haciendo pruebas el día anterior a ver de que forma podíamos ejecutar las ideas que surgían en nuestras cabezas.

El primer día estuvimos en un sala mas pequeña  para las pruebas, probamos encuadres y a ver que tal se hacían los Light Mens de espaldas. También necesitábamos saber si se podía encajar las imágenes de pixelstick en la pantalla y que diese la sensación de 3D.

Los primeros 20 o 30 minutos de prueba fueron un poco decepcionantes porque no nos terminaban de gustar como quedaba el primer Lightman de espaldas, no conseguíamos darle una forma que nos gustase, además de los inconvenientes a la hora de pasar la Pixelstick puesto que debíamos subirla bastante de altura y no llegaba al pulsador de disparo, bueno ese tipo de inconvenientes que en alguna ocasión te podría llegar a hacer desistir de la idea pero como ya nos conocemos como funciona esto (paciencia, pruebas, paciencia, pruebas…).
Seguimos con ello hasta que conseguimos esta foto y nos gustó muchísimo.

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Como veis algún detalle se nos escapó como dejar la chaqueta dentro del encuadre je je, cosas que pasan, pero con este trabajo ya nos fuimos a casa y de ahí cocinamos la foto final con algunos cambios.

Podemos incluir en el primer Lightman palomitas y coca cola ¿? vamos a probarlo.

Las pruebas las hicimos con luz, por eso se ve nuestro rastro de estar moviéndonos por la escena, pero como son pruebas este aspecto ahora nos da igual, la foto final se realiza en total oscuridad.

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Ahora contaríamos con la ayuda de Ivan y Bea y con la sala 12, la mas grande de los cines Cinesa ParqueSur al cual le agradecemos su total disponibilidad con el proyecto.

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Ya solo quedaba generar unas imágenes adecuadas con la pixelstick, la de la pantalla con los 4 personajes y la del logo del próximo estreno que también tuvimos un rato de pruebas para colocarla en esa diagonal.

Pues aquí queda eso!
Un trabajo muy divertido y espectacular donde nos acompañó el lado oscuro de la fuerza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Roberto y Carla no podían apartar los ojos del visor de la cámara de fotos, incrédulos y asustados. Pasaron varios segundos hasta que Carla se atrevió a verbalizar lo que estaban contemplando.

Es un hombre. – Dijo con voz temblorosa.

¿Qué hace aquí? ¿Qué quiere de nosotros? – Preguntó Roberto, alarmado.

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Marina, tranquila,  se acercó a la mesa de la cocina.

Está esperando. Lleva mucho tiempo esperando.

Carla y Roberto se miraron, confundidos y temerosos, recordando el día en que decidieron comprar aquella casa. Huían de la ciudad, del tráfico, del bullicio. Buscaban un sitio pequeño y modesto donde formar una familia. Adoptar un perro, puede que dos. Plantar un pequeño huerto. Disfrutar de la lectura, de la chimenea, del aire limpio.

La casa era vieja y necesitaba reformas, pero los dos estaban dispuestos a trabajar codo con codo para convertirla en un bonito hogar. Fue durante la obra en la destartalada cocina cuando lo percibieron por primera vez: una botella de cristal reposaba sobre la mesita.

El primer día, sin darle importancia, Roberto recogió la botella y la tiró a la basura. Sin embargo, al levantarse a la mañana siguiente, la botella estaba otra vez allí, sobre la mesa de la cocina. ¿Era el mismo recipiente? ¿Cómo había vuelto hasta la mesa? Cuando Roberto interrogó a Carla sobre el extraño suceso, ella aseguró no haber tocado nada.

Puede que pensaras en tirarla, pero al final no lo hicieras. – Dedujo ella, sin darle importancia.

Roberto volvió a deshacerse de la botella, lanzándola al fondo del cubo de basura. Pero otra vez, al día siguiente, la botella estaba ahí. De pie sobre la mesa de la cocina. Desafiante.

Roberto y Carla barajaron todo tipo de posibilidades: ¿Se trataba de una broma pesada? ¿Habría estado entrando alguien en su casa? Pero todas resultaron insatisfactorias. Aunque tirasen la botella a la calle, a un río, aunque la hiciesen pedazos con un martillo… cada mañana, la botella seguía allí.

Fue así como, desesperados, decidieron contactar con una médium, buscando una respuesta más allá de lo racional, y conocieron a Marina. Era una mujer calmada, enigmática, y más joven de lo que cabría esperar. Sus medios no eran los habituales, y les propuso realizar una fotografía de la cocina, esperando que en la cámara quedase reflejado algún indicio paranormal en la estancia.

Aunque habían descartado todas las opciones, ninguno de los dos creía en realidad que sus ojos contemplarían aquella imagen. En el visor de la cámara aparecía la figura de un hombre, cubierto por la luz, sentado en la mesa de la cocina, esperando junto a la botella de cristal.

¿Y a quién espera? – Se atrevió a preguntar Carla.

No lo sé. Puede que a alguien querido que nunca volvió. – Respondió Marina con naturalidad. – Su mujer, un hijo, un amigo…

¿Y qué hacemos? No podemos convivir con… lo que sea eso. – Exclamó Roberto, inquieto.

A veces, a los fantasmas, sólo hay que darles lo que quieren.

Marina sacó tres vasos de un armarito y los colocó en la mesa de la cocina. Se sentó en una silla y les hizo un gesto a Roberto y Carla para que la acompañaran. La pareja se miró con temor unos segundos, y después comprendieron lo que la médium intentaba hacer. Los tres alzaron sus vasos y fingieron que bebían acompañando a ese misterioso ser. Ahogando sus penas junto a él. Compartiendo su soledad y su dolor. Durante unos minutos de silencio.

Después, volvieron a tirar la botella.

Y a la mañana siguiente, la mesa de la cocina estaba vacía.

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Texto : Alba Lucío Calderón.

Fotografia: Dario Cuesta, Mario Lechu e Ivan Lucío.